miércoles, 6 de mayo de 2009

La Máquina de hacer Aires Acondicionados


El frío del invierno que se viene sacándole la lengua al calentamiento global puede resultar en muchos aparatos.



María Laura y sus medias de estación iban leyendo en un colectivo sin hacerle caso a un forro pero forro reloj muy pero muy caro que le había comprado su tía la navidad pasada; el muy, le gritaba dale nena dale nena estresate nena estas llegando re tarde,nena, pero a ella mucho no le preocupaba porque sabia que ya estaba todo fuera de sus manos,
(a menos que se le ocurriera justo ir a matar al colectivero en medio de una disputa porque vos vas pasando puente pacifico, si señor yo entiendo pero no tengo uno veinticinco, y bueno lo tendrias que haber pensado antes de subirte, pero señor son cinco centavos, pedazo de hijo de puta)
. Lo que importaba era no hacer nada que pudiera detener un 152 como tantos otros que llevaban gente llegando tarde a cosas seguro mucho más importantes que ir a, tipo, inglés.
Sin poder pensar en una frase más larga que esa (porque el párrafo era originalmente una sola frase), Agustín, el que se enamora rápido, decide valerse de un plan para poder hablar con la hermosa Maria Laura y sus medias de estación y sus zapatos de tacón y su pelo marron, que nadie más volvería a notar con tanta alegría como el pobre de Agustín, al que le importan los detalles. Cualquier plan que pudiera pensar tenía como fin poder acercársele y decirle que se llamaba Agustín, y que si quería podían ir a tomar mate y pan casero a algún lado y conocerse mejor, o no, mejor ir a tomar café, o té con leche, especificando que iba a haber azúcar o edulcorante para que le ponga a su gusto, pero que él solía preferir el sabor posta de las infusiones.
El plan era éste: divino como siempre, le iba a ceder el asiento a alguna señora, a la que nadie le cedería el asiento por ser todos porteños pelotudos que no le ceden el asiento a señoras que no parece que estan yendo a tomar el té. Para la contraoferta, Agustín estaría preparado con el "Noono señora, yo me estoy por bajar igualmente, siéntesé, porfavor". Era perfecto, él se agarraria de la manija del asiento de María Laura, hablarían, ella le diría que tampoco disfruta las infusiones con azúcar, se enamorarían, se casarían y fundarían Terma, la bebida más feliz del mundo.
Qué pena que todo esto no hizo falta
, porque antes de que Agustín, el que hace planes para todo, tuviera la posibilidad de ofrecerle su asiento, María Laura se le adelantó, con la misma contraoferta.

Qué pena que era cierta, y se bajó en la parada siguiente.

Agustín, el de las aposiciones, se volvió a enamorar al día siguiente, esta vez en la línea B de subte.
María Laura llegó tarde a inglés pero la profesora se había olvidado que habían quedado ese horario asi que no apareció. La tuvo que llamar, le pidió mil disculpas y quedaron otro día en que las dos llegaron en hora.
El colectivero del 152 se agarró a piñas con un negro apenas fuera de capital y chocó el colectivo. Se murieron todos.

viernes, 1 de mayo de 2009

Ese ser desordenado y tibio

Se me aplasta la cabeza. Soy como Reina, necesito que me abracen. Un compromiso con algo por una vez.

A medida que recorrian el olivar y el Unicornio respondía a cada una de sus preguntas, el Hipogrifo no dejaba de sacudir las enormes alas de grifo. En ese preciso momento el Unicornio tuvo la desgracia de descubrir que era alérgico a las plumas.
Desde ese día no paró de estornudar.
No se animó a decirle al Hipogrifo por miedo a que se fuera y lo dejara solo.
Tampoco se animó a decirle que aleteaba dormido y que el viento que levantaba le enfriaba el pecho.
No. Prefirió vivir engripado.